“Sin embargo, la época dorada para mi fue a mediados de los 80s, era un plan los sábados: ‘nos vemos en la biblioteca’, ‘vaya haciendo cola y otra cola para las fotocopias’, ‘hagan silencio o se salen’. En los 90s fue otro cuento buscar documentos para el trabajo de grado, en la cafetería un café y un pastel y todo un día consultando.”
En nuestro país, es más probable que haya más muebles que colombianos. Aunque esta afirmación no está respaldada por el déficit de 1,7 camas hospitalarias por cada 1,000 habitantes (Vivas, 2018)