El Yogur es un espacio para la investigación editorial. Proponemos hablar desde el sur global, reconociendo que las ideas se ven atravesadas por el contexto. Desde nuestras vivencias y ocurrencias, este lugar alojará la multiplicidad de y en las creaciones que nos distinguen como latinoamericanas.
El Yogur no es una reacción, es una propuesta. Una apuesta por un sur global que crea desde los detalles, desde la vida, desde lo “otro”. Aquí no limitamos las formas de las creaciones y por eso no hay forma de enlistar con precisión con qué se encontrará. Tal vez lo único que podemos afirmar con seguridad es que acá verá / escuchará / experimentará algunas voces que componen el panorama del gremio editorial, claro está, ninguna igual que otra. Esto es un proyecto con ánimo de creación, una apuesta por el conocimiento libre y propio.
En la transformación de la materia se debe tener en cuenta el aire, la temperatura, el tiempo, la humedad, la luz, la presión, la materia misma. Latinoamérica cuenta con todas estas, diversas en cada rincón donde se buscan. Así, es impensable que sea una materia heterogénea; una materia que cumpla con un canon o regla.
En la fermentación del yogur se añaden bacterias a la materia prima, y bajo una serie de circunstancias, esta se espesa. Este líquido ahora cuenta con una condición densa que elimina parcialmente el significado fluido del primero, se recoge y se separa como un elástico que se rompe. Se revuelve, se cucharea, se degusta.
Latinoamérica es todo menos predecible, y la edición también. Por esto, quienes editamos desde aquí no somos más que experimentadoras de las condiciones que nos han hecho crecer. Somos materia misma que se fermenta de lo que se observa, de lo que se huele, de lo que se siente. Somos materia que crea cosas nuevas con cada cambio inexacto e impredecible de su clima.
Entre que sí hay.